Hoy, dos semanas después del aniversario de la muerte del gran Christopher Hitchens, conviene recordar una de sus obras. En un fragmento de Letters to a young contrarian, Hitchens nos previene de confiar en quienes utilizan ‘nosotros’ y hablan en ‘nuestro’ nombre sin nuestro permiso; del tribalismo y de aquellos que desearían que otros piensen por ti.
La apoteosis independentista del otro día en el Palau de la Música tenía estos rasgos. Invocar a las masas, glorificar al pueblo y excitarse hasta tal punto con una bandera son cosas que deberían arrugarnos el ceño, y recordarnos algo. Joseph Heller sabía y Hitchens recuerda que la necesidad de pertenencia, la necesidad de seguridad, conduce a la gente a aceptar condiciones estúpidas y letales para después actuar como si ellos mismos las hubieran impuesto sobre sus hombros.
Con suerte, es posible que alguien se pregunte a tiempo «quiénes somos nosotros» y qué es eso que es tan nuestro.