Una unión de diferentes

Nigel  es uno de los mejores oradores del , aunque muchos lo conocerán por ser su crítico más lenguaraz. Desde que entró en la Eurocámara en 1999 el eurodiputado Farage ha aprovechado cualquier ocasión para criticar a las instituciones europeas, vituperar a sus líderes, censurar la creación del euro, mofarse de Bruselas y, en general, renegar de cualquier cosa que fuera sospechosa de europeísmo, lo cual está muy bien cuando se hace desde la tribuna de la institución europeísta por antonomasia.

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Año de la peste

Arcadi Espada. Duro, pero sublime:

«Que una Cataluña independiente sea imposible dentro de Europa no es sólo una cuestión jurídica. No es que no quepa dentro de los tratados europeos: es que no cabe dentro de la moral europea. Una nación democrática, rica, autogobernada, que gestiona sus rasgos diferenciales con libertad y poder, hasta el punto de que la lengua catalana goza de una consideración social e institucional como nunca conoció en su historia, y que por mero capricho identitario, es decir, xenófobo, amenaza con romper un Estado, no es que no pueda formar parte de Europa. Es que no lo merece. Ni 15 días ni 15 años después de la secesión. No es su club».

El Mundo, 4 de enero de 2014Año de la peste, como le gusta llamarlo.

Nosotros, nuestro

Hoy, dos semanas después del aniversario de la muerte del gran Christopher Hitchens, conviene recordar una de sus obras. En un fragmento de Letters to a young contrarian, Hitchens nos previene de confiar en quienes utilizan ‘nosotros’ y hablan en ‘nuestro’ nombre sin nuestro permiso; del tribalismo y de aquellos que desearían que otros piensen por ti.

La apoteosis independentista del otro día en el Palau de la Música tenía estos rasgos. Invocar a las masas, glorificar al pueblo y excitarse hasta tal punto con una bandera son cosas que deberían arrugarnos el ceño, y recordarnos algo. Joseph Heller sabía y Hitchens recuerda que la necesidad de pertenencia, la necesidad de seguridad, conduce a la gente a aceptar condiciones estúpidas y letales para después actuar como si ellos mismos las hubieran impuesto sobre sus hombros.

Con suerte, es posible que alguien se pregunte a tiempo «quiénes somos nosotros» y qué es eso que es tan nuestro.