Desde que Clausewitz escribiera su clásico De la guerra las cosas han cambiado mucho. Vietnam simbolizó ese cambio por muchas razones. Tras la fachada del patriotismo y los grandes ejércitos se escondía la Nada. Vietnam fue la primera guerra televisada y probablemente el conflicto que más cobertura periodística recibió hasta la guerra del Golfo. No es casual, pues, que Despachos de guerra fuera escrita por un periodista.
Michael Herr (Syracuse, Nueva York, 1940) fue corresponsal de la revista Esquire durante el conflicto que supuso el primer gran fracaso bélico de Estados Unidos. Existe una ingente bibliografía sobre aquel fracaso, pero ningún libro supo contarlo como éste. Galardonado con el Premio Internacional de la Prensa en 1978, Despachos de guerra combina el diario personal, la crónica periodística y el reportaje. No es el Nuevo Periodismo lo que recorre estas páginas, sino el hedor que emana de toda guerra relatado de forma magistral. Porque la fuente de la que bebe Herr tiene el sabor de los calmantes, el color de las noches de insomnio, las palabras desquiciadas de soldados lunáticos, el olor nauseabundo de los cadáveres flotando en fango. Como escribiera The New York Times a propósito del libro, sus materiales son el miedo, la muerte, la alucinación y las almas ardiendo.