Nigel Farage es uno de los mejores oradores del Parlamento Europeo, aunque muchos lo conocerán por ser su crítico más lenguaraz. Desde que entró en la Eurocámara en 1999 el eurodiputado Farage ha aprovechado cualquier ocasión para criticar a las instituciones europeas, vituperar a sus líderes, censurar la creación del euro, mofarse de Bruselas y, en general, renegar de cualquier cosa que fuera sospechosa de europeísmo, lo cual está muy bien cuando se hace desde la tribuna de la institución europeísta por antonomasia.
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